Me gustaría volver a hablarte de textos, concretamente de los textos de tu web inmobiliaria o de Home Staging.
¿Vale la pena que sigas leyendo?
La respuesta es SÍ, siempre que estés pensando en cambiarlos o que estés escribiéndolos justo en este momento.
La cuestión es que los textos de cada una de las páginas de una web, es decir, los textos de la página de Inicio, de la de Servicios, de la página Sobre mí, incluso de la página de Contacto, tienen muchas cosas en común pero, al mismo tiempo, deberían ser completamente independientes*.
*Quédate con esta idea porque, un poco más adelante, verás cómo cobra sentido y, además, responde a muchos de las dificultades que puedes estar sufriendo a la hora de escribir tus propios textos.
Al mismo tiempo, solemos escribir esas páginas sin una idea de clara del cómo, del por qué y, mucho menos del para qué, y eso conlleva algunos problemas.
Problemas como, por ejemplo, el enorme esfuerzo que nos supone, en la mayoría de los casos, obtener un resultado que nos convenza a nosotros y que, potencialmente, sea capaz de convencer a las visitas que lleguen hasta nuestra web.
El cómo, lo puedes resolver formándote en copywriting. Sí, lo sé, no es tu trabajo y tampoco te sobra el tiempo. La alternativa sería contratar a alguien para que lo haga por ti.
Yo me dedico a eso. Por si te interesa, puedes ver más sobre mi servicio de copywriting inmobiliario aquí.
El por qué, lo podríamos reducir a unas pocas opciones que son las más habituales.
Nos interesan unos buenos textos porque queremos…
El para qué es, precisamente, de lo que te voy a hablar en este artículo.
La primera pregunta que cualquier persona debería hacerse antes de empezar a escribir los textos de una página web es, sin ninguna duda, cuál será el objetivo principal de dicha página, es decir, el para qué.
¿Recuerdas que te dije que cada página de tu web debería ser independiente del resto?
Bueno, pues eso tiene mucho que ver con el para qué.
Cuidado. No se trata de que cada página sea distinta en cuanto al tono o al diseño. Tampoco queremos que parezcan escritas por personas distintas.
La consistencia es importante.
El truco, por llamarlo de alguna manera, para que 1) te cueste menos escribir los textos de tu web, y 2)sean más efectivos, es dedicar cada página a un único para qué.
Ese para qué puede ser posicionarte en Google, conseguir leads, la descarga de una guía, que contacten contigo, que conozcan mejor tu servicio o dirigir a tus visitas hacia otra página, como la página de proyectos, el blog o el buscador de viviendas.
Pero ¿una misma página puede tener varios objetivos?
La respuesta es sí. El único problema es que entonces te costará mucho más escribir textos convincentes, claros, ordenados y coherentes.
Recuerda que, al menos en este artículo, no buscamos la página perfecta. Tampoco se trata de un curso de copywriting.
Lo que quieres, la razón por la que sigues leyendo este artículo, es que te está costando mucho escribir los textos de tu web y buscas una solución práctica y, a ser posible, rápida.
Y, una posible solución a ese problema, es hacer algo tan sencillo como centrarte en un único objetivo en cada página.
Te daré algunos ejemplos. Si sigues este blog, ya sabes que me encanta dar ejemplos.
Si tu objetivo principal es tener una base de datos de clientes vendedores a los que enviar emails de forma recurrente, porque te han dicho que el email marketing funciona y tú te lo has creído, dedica tu página de Inicio a hablarle al propietario y a ofrecerle algo que le anime a dejarte su email y su nombre.
¿Puedes poner pisos? Sí, pero no al principio de la página. Déjalo para el final.
¿Puedes hablarle al comprador? Claro, pero no al principio de la página. Déjalo para el final.
¿Puedes hablar de hipotecas? Absolutamente, pero no al principio de la página. Déjalo para el final.
Creo que se entiende la idea.
Veamos otro ejemplo.
Si el objetivo principal de la página de tu web que habla sobre Home Staging, es que te pidan más información, escríbela con esto en mente:
¿Ves por donde voy?
La idea que te propongo en este artículo consiste en simplificar. Una página, un objetivo, y pongamos todo nuestro empeño en servir a ese objetivo.
Si lo haces así, verás cómo te costará mucho menos escribir. Al fin y al cabo, solo tendrás que escribir con una sola cosa en mente cada vez.
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